

Cuantas veces camine arrastrando los pies con ojos mojados, buscando empaparme con la lluvia a ver si así se me refrescaba la cabeza caliente, la ira, la frustración, buscaba embalarla y tirarla en el basurero más cercano, no podía desfogar en contra tuya, al final no tienes la culpa de que te ame tanto, ni tu ni nadie me obligó, no estoy contigo por la lástima de una tragedia, no estoy contigo por los colores de tu belleza, desperté un día de setiembre y ya estabas tatuada en mi alma, nací y tu ya venias anexada, nací y en mi mente esta pasión ya estaba fijada.
Quien me puede negar que a todos los que te amamos nos pagas con una dosis cada vez más letal de sufrimientos, quien me puede negar que esa dosis ha sido tan prolijamente suministrada que hoy en día somos inmunes a cualquier cosa que pueda suceder, que ya sabemos que el quererte nos trae de oferta el estigma de mordernos los labios cerrando los ojos, deseando poder superar esta, pidiendo a Dios ¡por favor al menos una más!
Hoy nos dicen que quienes nos identificamos contigo, quienes te llevamos en la piel, estamos sufriendo, la gente nos señala con desdén, otros nos dan una palmada solidaria en la espalda, nos dicen tranquilo no pasa nada, ¡No, ellos no saben nada!, no saben que no necesitamos falso consuelo, no saben que el simple hecho de que existas ya es demasiado premio, que estas cosas que suceden son simplemente razones humanas, y lo que sentimos va mucho más allá.
La alegría, (y con esta palabra borro todo lo expuesto anteriormente) que nos da cada vez que te vemos salir produce redobles en nuestros corazones, y cuando el clímax del gol invade nuestro pecho, simplemente explotamos, me cuesta describir la confusión de alegría y lagrimas que me generas, a mi cuerpo le cuesta temblar al nivel que se necesita temblar, a mi vida le cuesta llegar al nivel que se necesita para dedicártela a ti.
La sensación que tenemos los hinchas aliancistas varía, no todos sentimos igual, no todos sufrimos igual, pero en escencia es lo mismo, algo se nos desprende cada domingo, se nos muere un pedazo del alma, se nos va como agua de las manos, no queremos imaginarnos contigo en segunda, no queremos morder esa derrota, pero, y siempre hay un pero para el hincha grone, es cierto a veces se sale derrotado, nunca será perdedor.
En este párrafo me quiero dirigir a los hinchas de otros equipos que verán en esta tragedia una victoria propia, no sueñen, no nos han ganado, si pasa lo que sé que no pasará no será por ustedes, nosotros mismos lo ocasionamos, y asi como caemos en grande, en grande nos levantaremos; ya quisiera que ustedes hayan tenido tamaña prueba de fidelidad, ya quisiera su institución estar tan segura( si le damos caracteres humanos) como nuestro ALIANZA LIMA de que el buen hincha lo es hasta enterrado, que el que nace para grande se queda grande, asi el escenario que lo cobija se achique.

ALIANZA ES GRANDE DONDE VAYA, EL PUEBLO ESTARÀ ALLI DONDE VAYA,NO LE TEMEMOS A LA PRESIÓN, NI A LA POSIBILIDAD DE EMPEZAR DE NUEVO.






