viernes, 14 de noviembre de 2008

DESTINADOS PARA LO GRANDE





Cuantas veces camine arrastrando los pies con ojos mojados, buscando empaparme con la lluvia a ver si así se me refrescaba la cabeza caliente, la ira, la frustración, buscaba embalarla y tirarla en el basurero más cercano, no podía desfogar en contra tuya, al final no tienes la culpa de que te ame tanto, ni tu ni nadie me obligó, no estoy contigo por la lástima de una tragedia, no estoy contigo por los colores de tu belleza, desperté un día de setiembre y ya estabas tatuada en mi alma, nací y tu ya venias anexada, nací y en mi mente esta pasión ya estaba fijada.


Quien me puede negar que a todos los que te amamos nos pagas con una dosis cada vez más letal de sufrimientos, quien me puede negar que esa dosis ha sido tan prolijamente suministrada que hoy en día somos inmunes a cualquier cosa que pueda suceder, que ya sabemos que el quererte nos trae de oferta el estigma de mordernos los labios cerrando los ojos, deseando poder superar esta, pidiendo a Dios ¡por favor al menos una más!


Hoy nos dicen que quienes nos identificamos contigo, quienes te llevamos en la piel, estamos sufriendo, la gente nos señala con desdén, otros nos dan una palmada solidaria en la espalda, nos dicen tranquilo no pasa nada, ¡No, ellos no saben nada!, no saben que no necesitamos falso consuelo, no saben que el simple hecho de que existas ya es demasiado premio, que estas cosas que suceden son simplemente razones humanas, y lo que sentimos va mucho más allá.


La alegría, (y con esta palabra borro todo lo expuesto anteriormente) que nos da cada vez que te vemos salir produce redobles en nuestros corazones, y cuando el clímax del gol invade nuestro pecho, simplemente explotamos, me cuesta describir la confusión de alegría y lagrimas que me generas, a mi cuerpo le cuesta temblar al nivel que se necesita temblar, a mi vida le cuesta llegar al nivel que se necesita para dedicártela a ti.

La sensación que tenemos los hinchas aliancistas varía, no todos sentimos igual, no todos sufrimos igual, pero en escencia es lo mismo, algo se nos desprende cada domingo, se nos muere un pedazo del alma, se nos va como agua de las manos, no queremos imaginarnos contigo en segunda, no queremos morder esa derrota, pero, y siempre hay un pero para el hincha grone, es cierto a veces se sale derrotado, nunca será perdedor.

En este párrafo me quiero dirigir a los hinchas de otros equipos que verán en esta tragedia una victoria propia, no sueñen, no nos han ganado, si pasa lo que sé que no pasará no será por ustedes, nosotros mismos lo ocasionamos, y asi como caemos en grande, en grande nos levantaremos; ya quisiera que ustedes hayan tenido tamaña prueba de fidelidad, ya quisiera su institución estar tan segura( si le damos caracteres humanos) como nuestro ALIANZA LIMA de que el buen hincha lo es hasta enterrado, que el que nace para grande se queda grande, asi el escenario que lo cobija se achique.





ALIANZA ES GRANDE DONDE VAYA, EL PUEBLO ESTARÀ ALLI DONDE VAYA,NO LE TEMEMOS A LA PRESIÓN, NI A LA POSIBILIDAD DE EMPEZAR DE NUEVO.



miércoles, 18 de junio de 2008

¿Quién es el impedido?

yo no soy este que uds ven, solo es mi cuerpo, yo estoy atrapado dentro



Tal vez entre el vaivén de los microbuses, o en medio del caminar de otra gente sea difícil distinguirlos, o tal vez no queramos hacerlo, pues algunos se caracterizan por su andar pausado que más nos sabe a duda que a dificultad. Pero si, es dificultad y mucha, acompañada de cantidad proporcional de decisión, cero dudas, para ser un hombre, mujer o niño desvalidos y no sucumbir al complejo y el desecho de nuestra humanidad cada vez menos humana hay que tener mucha decisión, mucho coraje.


Las modernas estampidas de gente y automóviles bramantes arrojando smock, hacen que nuestro ritmo de vida nos dé menos tiempo para cosas básicas, y son algunas de estas cosas básicas las que muchos peruanos con ausencia de alguna función motora extrañan, practicar algún deporte, jugar con sus niños, cargar por si solos la bolsa del mercado, subir escaleras, si nos ponemos a enumerar llenare todo el espacio que me fue atribuido para esta edición.


No es posible que una ley como la 24759 sea letra muerta, y si no lo fuera, una simple ley no va a cambiar la manera de pensar tan “minusválida” (porque nos merecemos esa palabra y no ellos) que tenemos los peruanos, y el trato que a veces solemos darle a personas sin alguna facultad físico motora, es increible que una persona con muletas nos cuente casi entre sollozos que los vehículos de trasporte público no paran debido al tiempo que pierden al subir e instalarse en estos microbuses.

¿No recuerdan acaso que la gran mayoría de medallas de oro en deportes nos la trae el gran Jimmy Euler en la natación de los juegos paraolímpicos?, ellos pueden ser tan grandes como cualquiera, y más grandes de lo que siquiera soñamos ser, ¿cuántos Euler hay en el Perú?, que cada día que viven es una anónima hazaña que muchos nos atrevemos a no valorar, ¿porque razón una dificultad así nos tiene que tocar directamente para saber de qué se trata todo esto?, ¿cómo se le llama a esa falta de capacidad de ponernos en los zapatos del otro para respetar su esfuerzo? y la pregunta principal, ¿se puede rehabilitar de esa incapacidad?

Si usted leyó esta columna mi deseo no es causar un impacto debido al correcto uso de las palabras, quien sabe si fue así, me bastaron mis dos manos para sentarme en un teclado y escribir, y a eso le llamo trabajo, miro a las personas sin un miembro salir adelante y me avergüenzo, esto no es un trabajo, es un premio, y premio es el que merecen cada una de las personas que lejos de ignorar sus carencias las utilizan para ser más fuertes, ojala algún día todos los peruanos seamos capaces de hacerlo, tal vez así seamos un mejor país.